Tener razón o ser libre

Tener razón o ser libre es la cuestión que Byron Katie  plantea y la cual sugiero nos cuestionemos cuando, en nuestro día a día, andamos por la vida cargaditos de mil y una razones para convencer, y también para autoconvencernos, que tenemos razón, que estamos en lo cierto y que en nuestras manos está la única verdad posible, la verdad verdadera.

¿Qué prefieres, tener razón o ser libre? (Byron Katie)

Sin embargo, si supiéramos cuánto daño nos hacemos siempre que preferimos tener razón a no tenerla  y por tanto siempre que optamos por defenderla hasta las últimas consecuencias, quizás, como  por aquí decimos, «otro gallo cantaría».

sufrir teniendo razon

Tener razón: Un ejemplo que resultará muy gráfico

Domingo, 16 de septiembre. Último día de piscina municipal. Son las 16:20 horas. Llegan un par de señoras con sus hijos deseosas de ir al chiringuito de la piscina a tomarse el café de media tarde.  Antes de ir, si bien, unas amigas que allí estaban les advierten no pierdan más tiempo pues justamente, el último día de piscina, cierran a las 16:30. No pasan ni tres minutos desde que se marchan cuando ya han vuelto. Intuyo lo que pasa. En breve salgo de cualquier tipo de duda.

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Las señoras regresan a las hamacas enfurecidas porque la chica del chiringuito no les ha querido servir ese café justificándose con que era ya la hora de cerrar y que la cafetera estaba apagada. Pero obviamente, esta justificación no les convence. Es más, el hecho de no haber podido tomar ese café les provoca un gran enfado. Creen tener razón cuando dicen que la chica debería haberlas puesto ese café porque aún no eran las 16:30 horas, hora de cierre, y porque además, según dicen, la cafetera no estaba apagada. Es más, continúan diciendo que quién se habrá creído aquélla señora del chiringuito para tomarlas por tontas. Que ellas sabían muy bien de hostelería y la cafetera no estaba apagada.

querer tener razon

La cosa va in crescendo

A partir de este momento, observo, muy tranquilamente, como empieza a crearse un mal rollo en la piscina considerable. Este enfado empieza a contagiarse. Parece que a todo el mundo le ha entrado ganas de café. Puedo incluso escuchar la conversación de un señor, con no sé quién, en el que tan molesto cómo estaba, pretende poner una reclamación al Gobierno Autonómico porque ¡cómo se iban a reír de él en su casa!

Por mi parte, atónita ante tal espectáculo, no podía dar crédito de lo que allí se estaba liando. Obviamente, en estas circunstancias,  para aquella gente, el disfrutar del último día de piscina quedó relegado a un segundo plano.

¿Quieres tener la razón? Para reflexionar

Llegado a este punto planteo la siguiente cuestión:  ¿creéis que los acontecimientos y por ello lo que se planteaba como una agradable tarde de piscina se hubiera podido desarrollar de manera diferente si estas señoras hubieran aceptado, de buen grado, la realidad tal cuál fue, esto es, «esta tarde no hay café». ¿Creéis que si hubieran ido a las 16:30 en punto y les hubieran dicho lo mismo hubieran aceptado no poder tomar esa tarde café? O en este caso ¿hubieran sacado otras mil y una razones para defender su postura de tener derecho a ese café como por ejemplo, se me ocurre, «el último día de piscina no pueden cerrar tan pronto», o «no le hubiera costado nada ponernos el café y luego cerrar»«y luego la gente se queja de que no tienen trabajo», etc.

Pero,¿cuál hubiera sido la diferencia, en términos de sufrimiento o no sufrimiento, si estas señoras hubieran preferido, en vez de tener razón, ser libres?…A fin de cuentas, el café ya no lo iban a tomar.

Practicar la  meditación Vipassana nos va a ayudar enormemente en este proceso de obtener la claridad mental suficiente que nos permita observar, desde una cierta distancia, el sufrimiento que se genera cuando dentro de nuestras preferencias escogemos la de tener razón por encima de la de ser libres.

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Mavi Mariscal

Buscadora y practicante de la meditación Samatha & Vipassana. Enamorada del silencio y la quietud. Del ruido y la vorágine. De lo simple, bello y poético. De lo complejo, feo y prosaico. De lo profundo y superficial. De lo espiritual y terrenal. Del todo y de la nada. La práctica de la meditación me ha reconciliado con lo que "ES", aquí y ahora.

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