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Razones o motivos para meditar

A continuación repasamos las razones para meditar. Aunque pueden ser múltiples y diversos los objetivos, las razones o motivos que a cada uno de nosotros o nosotras nos hayan acercado y acerquen cada día a la práctica de la meditación, simple y llanamente, siéntate, en silencio y quietud, y medita. Sin objetivos, sin esperas, dejando que la práctica meditativa haga lo que tenga que hacer, dejando que la práctica meditativa siga su curso natural. Recuerda, además, que en meditación, la actitud de las actitudes, es sentarse soltando la necesidad de resultado, es sentarse dejando los resultados en manos de la vida, el universo, o si lo preferimos, en manos de Dios.

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¿Por qué o para qué meditar? Razones para meditar

Nos sentamos porque sí. Nos sentamos desinteresadamente, sin ninguna intención, sin objetivo ni provecho alguno. Que venga la Gracia a vernos o no, ya no depende de nosotros. Caso contrario lo que te sucedería es que introducirías una tensión innecesaria en tu práctica, corriendo con ello el riesgo de abandonarla prematuramente por no alcanzar en el plazo que te has marcado los objetivos propuestos.

razones o motivos para meditar

A fin de cuentas, pretender que la meditación tenga algún objetivo más allá que el objetivo último de sentarse a meditar es equivalente a pretender que la vida tenga algún otro objetivo más allá que el de vivir. En cualquier caso, ten presente, y confía, en que antes o después, con una práctica continuada, la propia meditación te va a dar las respuestas que necesitas. No tengas duda de ello.

Razones para meditar: Liberarnos del sufrimiento

Ahora bien, sentado lo anterior, y aunque ciertamente cada uno de nosotros y nosotras nos hemos acercado a la meditación por múltiples y personales razones, hay algo en todos los humanos que nos une y compartimos: todos nosotros y nosotras, en mayor o menor medida, sufrimos y queremos, de una forma u otra, liberarnos de este sufrimiento. Es precisamente la liberación del sufrimiento el horizonte al que mira la práctica meditativa. Sin embargo, curiosa y paradójicamente, la paz que tanto anhelamos nos llega cuando dejamos de ir tras ella.

los motivos para meditar

La práctica meditativa nos invita a iniciar un camino de autoconocimiento e introspección que nos permita no sólo llegar a comprender cuál es la raíz de nuestro sufrimiento, y por ende del sufrimiento humano, sino también cuál es la naturaleza de la mente y cuáles son las leyes universales que rigen la vida. A tal fin, gracias a la práctica de la meditación, se va accediendo, poco a poco, a las profundidades de la mente y se pone en marcha todo un proceso de purificación mental que nos transforma y nos libera.

La meditación es la herramienta más potente y eficaz que nos conduce de forma más directa a liberarnos del sufrimiento y a reencontrarnos con la paz y el sosiego que tanto anhelamos.

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Razones para meditar: La desconexión con el presente

La meditación no es algo ajeno y diferente a la vida. La meditación es vida, un fragmento de vida. Lo que sucede en la práctica no es diferente a lo que sucede en la vida. De esta forma, gracias a la práctica continuada, seremos capaces de damos cuenta, no porque nos lo cuenten, sino porque lo experimentaremos “celularmente” cada vez que nos sentemos, en el laboratorio de nuestra práctica meditativa, que sufrimos porque queremos que la vida sea como nosotros y nosotras queremos que sea y no como realmente es. Constataremos, por nosotros mismos y por nosotras mismas, que sufrimos porque nos encontramos completamente desconectados del presente, del aquí y el ahora, viviendo en términos de pasado y futuro.

liberarnos del sufrimiento

Pero no sólo ello. Observaremos también que sufrimos porque nos hemos desconectado de nuestro propio cuerpo y de nuestros sentidos y vivimos mirando hacia fuera. Resulta que nos hemos desconectado emocionalmente de nosotros mismos. Comprobaremos que sufrimos porque tenemos una mente reactiva, desequilibrada, condicionada por toda una serie juicios, prejuicios y/o condicionamientos que sin darnos cuenta nos limitan, condicionan y gobiernan. En la práctica meditativa seremos capaces de ver cómo nuestra mente, y la mente humana en general, en función de los agrados y desagrados con los que se identifica, se mueve principalmente, cuando no lo hace con ignorancia ante lo que le resulta indiferente, en dos términos, con apego o aversión.

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La resistencia a lo que es

Y he aquí la principal causa de nuestro sufrimiento. Sufrimos porque nos encontramos en una eterna e imparable búsqueda del placer y en un eterno rechazo del dolor. Sufrimos porque nos resistimos con aversión o rechazo a las cosas que nos desagradan y sufrimos porque nos apegamos o aferramos a las cosas que nos agradan y nos prometen felicidad, creyendo que perdurarán eternamente en el tiempo, obviando la ley de la impermanencia. Comprender la ley de la impermanencia, comprender la ley del cambio, pero no comprenderla a nivel mental sino a nivel celular, experiencial, observando como todos los fenómenos que surgen tienden naturalmente a desaparecer, viendo como todos los fenómenos están en un constante cambio, nos libera del sufrimiento.

conciencia sin eleccion

Con la práctica de la meditación, con la práctica de volver, una y otra vez, al momento presente, al aquí y al ahora, observando sin reaccionar la verdad de nuestra respiración, sin añadir ni quitar nada, vamos a ir deshaciendo poco a poco los hábitos mentales, condicionamientos, prejuicios, ideas, patrones de comportamiento entre los que se ha estado moviendo y se mueve nuestra mente y vamos a ir cultivando la atención plena al momento presente, la capacidad de observar las cosas tal y como son, de forma ecuánime, no reactiva, sin elección, sin apegos y sin rechazos.

Es la denominada “Conciencia sin elección”. Una forma completamente diferente de ver y relacionarnos con la vida, con nosotros mismos y con los demás. Es una forma de relacionarnos con lo que ES que va más allá de nuestros agrados, desagrados o indiferencias. Esto es la plena aceptación. Es AMAR lo que ES. Esto es, ni más ni menos, que la liberación del sufrimiento. He aquí la mayor de las razones para meditar.

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El mayor de los regalos

La mayor de las razones para meditar es aprender a lidiar y aceptar lo que ES, aceptar el momento presente, volviendo una y otra vez al aquí y al ahora, es el mayor regalo que podemos hacernos en esta vida. Permitir que lo que es, sea. Permitir que lo que surja, aparezca, esté y se desvanezca, sin apego ni rechazo, en el convencimiento que hay una ley universal que lo rige todo, la de la impermanencia. Meditar de esta manera se convierte en un gran SÍ al MOMENTO PRESENTE, en un gran SÍ a la VIDA. Meditar de esta manera es dejar que la vida sea y nos atraviese tal cual es, sin pretender cambiarla o controlarla, sin oponer resistencia al momento presente. Éste es sin duda un gran paso de gigante en el camino hacia la liberación de nuestro sufrimiento y en consecuencia nuestra libertad.

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Técnica de meditación universal

¿Todo el mundo puede practicar la Meditación Anapanasati o existe alguna contraindicación?

La Meditación Anapanasati es la meditación por excelencia. Siendo que la respiración es universal y está presente en todos los seres humanos desde que nacemos hasta que morimos, todos y todas podemos practicarla, tengamos la edad que tengamos.

la meditacion para librar el sufrimiento

La respiración sucede aquí y ahora. La respiración es real. Entonces, nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para iniciarse en la práctica de la meditación. No es por tanto una práctica reservada sólo a monjes, ascetas, sacerdotes o yoguis. Tampoco la meditación pertenece a ninguna religión o tradición particular. Todo lo contrario. La práctica de la meditación está recomendada a todo el mundo y su aplicación es inmediata en todos los asuntos de nuestra vida cotidiana. En la práctica de la meditación, todo el mundo es bienvenido.

contraindicaciones meditacion

Contraindicaciones

Cuestión diferente es que ciertamente pueden existir impedimentos físicos o mentales que no aconsejen la práctica de la meditación a quien los padece. De esta forma, por un lado, no podemos obviar que hay una parte física importante en la práctica de la meditación y que pueden existir contraindicaciones para quien padece alguna enfermedad física grave, adolece de heridas recientes o ha sido intervenido quirúrgicamente sin estar recuperado.

algunas razones para meditar

En estos casos habrá que valorar la gravedad del impedimento de forma que, siempre que sea posible la práctica de la meditación, se obvie la rigurosidad de la postura y se adapte a nuestro estado o condición física. Así, en estos casos, si podemos meditar caminando o tumbados, lo haremos de esta forma. Incluso permitiremos ser más laxos con la postura y podremos recostar la espalda si resulta imposible o muy doloroso mantenerla erguida. Hay que recordar en este sentido siempre el equilibrio que debe existir entre la disciplina y la amabilidad y el amor hacia uno mismo.

Otros problemas de salud

Por otro lado, existen también problemas de salud mental que, en caso de padecerlos, desaconsejan la práctica de la meditación. Algunos ejemplos de ellos pueden ser el padecimiento de episodios o trastornos psicóticos como la bipolaridad o la esquizofrenia, trastornos de personalidad, trastornos disociativos o narcisistas, ataques de ansiedad.

razones y motivos para la meditacion

En cualquier caso, si padecemos alguno de estos cuadros o se nos ha diagnosticado la enfermedad mental que se trate, debemos solicitar la opinión médica pertinente acerca de la posibilidad de practicar la meditación y la forma en que, en su caso, podamos practicarla ya que no todas las contraindicaciones son igual de graves y algunas de ellas permiten y aconsejan el acompañamiento de la meditación con psicoterapia, siempre bajo la supervisión de un especialista o profesional de la salud mental.

Aquí termina el capítulo Razones para meditar y Técnica de meditación universal. Puedes continuar la lectura aquí:

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