aprender-a-decir-no

Aprender a decir no

Hoy reflexionamos sobre la importancia de aprender a decir no. Recientemente he leído la frase, de autor desconocido, que dice «Aprende a decir no sin sentirte culpable o creer que lastimas a alguien». Querer agradar a todos es un desgaste enorme». Y es que ¿cuántas veces, habiendo querido decir no, hemos dicho que sí, entre otros, por agradar, por complacer o por demostrar lastimándonos de esta manera a nosotros mismos?

¿Habéis tenido la oportunidad de sentir alguna vez en vuestro propio cuerpo la sensación o sensaciones que surgen cuando anteponemos las apetencias de los demás a las de nosotros mismos? ¿Habéis observado ese pinchazo en la tripa, la tensión en la mandíbula, la taquicardia, el enfado con nosotros mismos cuando de forma habitual nuestro comportamiento respecto de los demás gira en torno a complacerlos, a agradarlos olvidándonos con ello de lo que verdaderamente nos agrada a nosotros?

aprender a decir no

Decimos que sí, cuando queremos decir no, a reuniones familiares insufribles, a horas de trabajo interminables, a compromisos con personas que nada tienen que ver que nosotros; cambiamos las zapatillas de deporte por unos tacones de aguja imposibles, la cara limpia por horas de maquillaje insoportables, a vivir la vida que queremos por vivir el sueño de otros. Y es que, ¿cuántas veces decimos no a vivir la vida que queremos, por vivir el sueño de otros?

alto

Aprende a decir no o te llevarás la contraría a tí mismo

Sin quererlo y sin saberlo, cuando llevamos a cabo estas conductas, lo que sucede es que nos lastimamos a nosotros mismos. No saber decir no a tiempo a tus padres, tu pareja, tus jefes o amigos puede conducirte a vivir en una vorágine de complacencias que no tiene fin y en la que sin duda, unos más que otros, nos hemos visto y nos vemos enredados alguna que otra vez.

aprende a decir no

No se trata de ser un rebelde, de no ser social o amigable, de dejar de asistir a determinados eventos que, aunque no nos apetezcan, nuestra asistencia es importante. Se trata de aprender a decir no cuando es no. Se trata de trabajar para eliminar la culpa que nos produce decir no.

Aprender a decir no se aprende diciendo no.

Por mi propia experiencia puedo decir que aprender a decir no se aprende diciendo no. Aprender a acabar con esta culpa que nos produce el decir no puede aprenderse observando las sensaciones físicas que nos produce esta culpa y aceptándolas tal cual se presentan. Llegará un momento en que no quede nada de ellas. Tal y como llegan, se irán. Y todo estará bien, como siempre lo estuvo.

Lo más importante: darnos cuenta, ser conscientes

De esta forma, observando y siendo conscientes del proceso interno que acontece en nosotros cuando complacemos a los otros y de la culpa que se nos ocasiona en caso de no hacerlo, trabajamos en la ardua tarea de empezar a poner límites y decir no, sin sentirnos culpables.

Así, una vez consigues decir no la primera vez y constatas que no pasa nada, que el mundo no se acaba; una vez consigues observar desapasionadamente este sentimiento de culpabilidad, sin pretender deshacerte de él rápidamente porque te resulta incómodo, tu seguridad va reforzándose y la culpabilidad decrece, hasta podríamos decir desaparecer.

Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta fue a decir no, cuando es no. (Gabriel García Marquez).

aprender a decir no

Aprender a decir no por respecto a ti

Aprender a respetarte, mimarte y cuidarte, es un trabajo que solo podemos hacer nosotros mismos, pero la única forma es haciéndolo, es poniendo límites y diciendo no. La recompensa de todo ello es ni más ni menos, que tu libertad.

Siéntete libre para expresar lo que deseas, lo que te apetece o no te apetece. Siéntete libre para expresar tus sentimientos y para vivir de acuerdo a ellos, a tus necesidades y valores. Respétate a ti mismo. Y lo siguiente será el respeto de los demás.

Poner límites es en definitiva uno de los mayores actos de amor que puedes hacer por ti mismo. Para aprender a ello no conozco mejor herramienta que la práctica de la meditación. Por este motivo os invito a a practicar en silencio y en quietud. Poco a poco constataréis en vosotros mismos cómo la meditación os da la fuerza necesaria para sostener el decir no y el sentimiento de culpa que pudiera generaros el mismo.

La verdad libera

Nada libera mas que la verdad. No puede encontrarse a través del intelecto; no es una teoría: es experiencial. Hallar nuestra propia verdad puede ser agotador. Resulta más fácil adherirse a alguna idea intelectual o alguna creencia que recorra el camino que otros ya han desbrozado. De esta forma, hará que me sienta menos solo en la búsqueda.

aprender a decir no

Pero las creencias no son la verdad; sino una teoría de la verdad. Las creencias te mantienen en la duda. No creo que ninguna creencia hindú, cristiana, mahometana o de algún lugar remoto vaya a consolarme en la búsqueda, en el descubrimiento de mi propio ser.

Si crees tener la verdad dejarás de buscarla.

aprender a decir no

¿El camino fácil?

Puede parece el camino fácil. Si cumples con éstas y aquellas directrices subirás al cielo o vivirás la vida eterna: creer es fácil y muy barato.

La búsqueda de la verdad hay que enfrentarla con el menor condicionamiento posible, sin creencias, sin teorías, sin ideas de como debería o no debería ser. La mente no juega parte en este juego por lo que será importante que estés muy atento para ver dónde se entromete, donde juzga y toma parte. Trata de observar cómo el ego se siente atacado una y otra vez, buscando una salida; una creencia que le sostenga en pie. Sirviéndose para acrecentar su poder de cada idea conocida; cualquier resquicio de pasado que subyazga en nuestra memoria.

Si te ha gustado el artículo también te recomendamos:

Share on facebook
Facebook

Medita con nosotros

¿Quieres aprender a meditar? ¿Sabes meditar pero te gustaría meditar en grupo? ¿No tienes constancia para sentarte? Te invitamos a que medites con nosotros. ¡Regístrate y consulta el calendario de meditaciones!